lunes, 9 de febrero de 2015

Análisis de "Poema de renunciamiento" de José Ángel Bueza

La relación que tiene el título con el poema es directo, literal. El autor describe como ha decidido renunciar al amor, a esa mujer que le provoca el tormento de amar sin expresarlo, de amar sin poder decirle a ella de sus sentimientos. Renuncia a tenerla cerca, a tocarla, a besarla, pero no a amarla, porque ese sentimiento lo acompaña y lo atormenta. Renuncia a ese amor que considera imposible e inaccesible por no atreverse a expresarlo.

La amada del hablante lírico es una mujer de tez blanca con ojos verdes. Entiendo que el autor termina cada estrofa con “... y jamás lo sabrás” para convencerse de que sienta lo que sienta jamás podrá decirlo, jamás podrá demostrarlo por las razones o circunstancias que sean.

Pueden existir muchas razones por las cuales la voz poética no desea que la otra persona se entere de su amor secreto. Algunas de las razones en las que puedo pensar son: que ella sea una mujer rica y él un hombre pobre; que ella sea una mujer muy hermosa y él no sea tan agraciado físicamente por lo que entiende que ella no se fijaría en él; que ella sea una mujer muy jóven o muy mayor para él, que por la diferencia en edad ella no le correspondería; que él entienda que no está a la altura de ella social, cultural o intelectualmente; porque ella es su amiga y no quiere dañar esa amistad al confesarle su amor; porque siente un gran respeto hacia ella; porque es un hombre muy tímido, o porque él es un hombre casado.

Poema de renunciamiento
José Ángel Bueza

Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor y, al pasar,
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte... y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente,
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar,
soñaré con tus labios desesperadamente,
soñaré con tus besos... y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca... y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio... como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
—el tormento infinito que te debo ocultar—,
te diré sonriente: «No es nada... ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

2 comentarios:

Saludos... tu visita ha sido importante para mi, así como el comentario que me quieras hacer. Gracias

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