miércoles, 13 de enero de 2016

Los Chicos de Ana María Matute (ensayo)

Los Chicos es un cuento triste, desafortunado que retrata, tal vez, la infancia de la autora. Ana María Matute vivió durante los años de la Guerra Civil Española, por lo que vió el dolor, el sufrimiento, los pesares, la violencia desde los ojos de una niña. Por tal razón, en la obra de Matute se perciben los sufrimientos que se pueden padecer cuando se es niño. Su obra realista nos muestra una niñez sin esperanzas, sin finales felices, porque su niñez no fue muy feliz. Un ejemplo de lo expuesto es el cuento Los Chicos, donde vemos la marginación que se puede vivir en la niñez, con un final desgraciado, pero al mismo tiempo revelador.

Los Chicos nos muestra una vida de dolor, de discrimen, de desventaja social. Una vida en la que no se puede cambiar, porque es así que debe ser, porque no hay un futuro alentador, no hay esperanza. La fuente primaria de la obra de Matute es el pesimismo y la enajenación. Vemos la desmoralización, la maldad del ser humano que juzga sin conocer hechos, que solo se deja llevar por las apariencias sin pensar en los sentimientos de los demás, sin ver las cualidades que están escondidas bajo una apariencia sucia y de abandono. Abandono, tal vez no deseado, sino cargado por las circunstancias, solo por ser quien se es.

El cuento es el reflejo de una sociedad enferma, discriminatoria que juzga a unos niños por las faltas de los adultos, que no le dan la oportunidad de mostrar quiénes son. Lo triste es que esa forma de ser se le transmite a los hijos, a los que se les han vendado los ojos con la indiferencia y el temor a lo diferente. Este comportamiento puede engendrar violencia, y en este caso es lo que provoca a los chicos. Estos niños marginados y nada comprendidos tal vez solo querían jugar, pero nunca se les dió la oportunidad y por tal razón se comportaban como salvajes, cuando en realidad eran solo niños buscando comprensión.

Tal vez la autora con este cuento quiere mostrar el daño que hace la lucha de clases. Como a los más desventajados se les margina más, porque los demás se sienten superiores. Cuando llega Efrén (hijo del administrador) al prado, mostró su superioridad inmediatamente. Hijo del administrador, una posición socioeconómica superior a los chicos y superior a los del prado. Vemos aquí entonces tres clases sociales distintas, una maltratando a la otra porque es considerada menos. Y mientras menos valía (en apariencia) más maltratada era.

Los chicos eran solo eso, chicos. Niños que merecían una oportunidad en la vida de ser conocidos y respetados, y quizás amados, sin importar de dónde provenían o quiénes eran sus padres. Quizás esta es la lección o el mensaje que la autora quiere llevar, que no debemos criminalizar o desvalorizar o otros por pura intolerancia. Que cuando llegamos a conocer la verdad nos damos cuenta que no es como la creíamos, como ocurrió cuando el niño del prado se acercó al niño golpeado y se dió cuenta que no tenía los ojos oscuros como el mismísimo diablo y que solo era un niño como cualquier otro, incluso como él. Lo que lo hizo entender que no hay diferencias y que no debe haber temor.

Ana María Matute hace un excelente trabajo mostrando las realidades humanas. Las experiencias desagradables de su niñez las ha sabido utilizar hábilmente en sus obras. Su protesta social ante las injusticias se hace latente en este y otros relatos, lo que le valió el reconocimiento como una de las mejores escritoras españolas de la generación de los "niños asombrosos". 

2 comentarios:

  1. cuando se publico ese realato, en que fecha?

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    1. Saludos Fernando, lamento no poder contestar tu pregunta ya que en las biografías que revisé de la autora no aparece cuando se publicó este cuento.Gracias por tu visita.

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Saludos... tu visita ha sido importante para mi, así como el comentario que me quieras hacer. Gracias

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