jueves, 11 de diciembre de 2014

Almacenamiento y recuperación de la memoria

El almacenamiento, junto a la codificación y la recuperación son las fases fundamentales de la memoria y se ha comprobado que están mediadas por diferentes estruc­turas cerebrales. El almacenamiento en la memoria puede ocurrir por periodos cortos o por periodos largos. La memoria funciona de la siguiente forma: se recibe un estímulo sensorial que se asimila y se interioriza llamado codificación. La codificación es cuando un evento o información se traslada y se almacena como una entidad con significado. Esta información es guardada y conservada a través del tiempo. Mientras que la recuperación es cuando algún evento o situación provoca en la mente que alguna información codificada y almacenada previamente, se extraiga o se intente extraer, de la mente.

La memoria puede fallar en cualquier momento, éste puede significar que la codificación, el almacenamiento o la recuperación de la memoria es defectuosa o inefectiva. El primer elemento para el almacenamiento en la memoria ocurre por el reconocimiento del entorno y para esto está el primer paso del almacenamiento sensorial. Este contiene la información del ambiente captada por los sentidos, este almacenamiento es transitorio y luego, lo que sea importante se transfiere al almacenamiento a corto plazo. Si este almacenamiento a corto plazo no se pierde (que puede ocurrir en segundos) y se mantiene persistente por repetición, pasa a otro depósito de información, el almacenamiento a largo plazo. El almacenamiento a largo plazo es un de­pósito de información que conserva los datos que normalmente están disponibles. Esta información puede ser usada a través del proceso de recuperación situándola en la memoria a corto plazo, donde es manipulada y utilizada a conveniencia.

La recuperación es cuando se in­tenta extraer de la memoria, información previamente codificada y almacenada. En ocasiones la información o datos deben ser asociados para que en el momento de ser necesitados la memoria pueda recuperarlos de forma organizada. Por tal razón, la forma de codificar una información es importante para la recuperación. Mientras más elaborada y profunda sea la codificación, o sea, mientras mejor sea el entendimiento de la información, mejor será la memoria resultante, y por tanto, la recuperación será más fácil. 

La pérdida de la memoria a largo plazo puede ser el resultado de la pérdida de acceso a la informa­ción y no de la pérdida de la información en sí misma. Una mala memoria normalmente refleja un fallo de re­cuperación en lugar de un fallo de almacenamiento. Los recuerdos olvidados no se han perdido, sino que son difíciles de encontrar y en cualquier momento pueden aparecer si algún evento los detona. El contexto en el que se codifican los hechos es una de las pistas de recuperación más poderosas, aunque los investigadores han encontrado que la memoria funciona mejor para recuerdos emocionales que para los neutros, pero también han descubierto que las emociones negativas interfieren y dificultan la recuperación. Como por ejemplo, experiencias traumáticas vividas en la niñez, como lo expresó Freud, son reprimidas o almacenadas en el inconsciente, y sólo pueden ser recuperadas cuando algo de la emoción asociada con ellas aparece.

Diferentes estudios han demostrado la relación entre el almacenamiento y la recuperación. En una investigación realizada por Sperling (1960) demostró que tenemos recuerdos muy fieles y completos de la estimulación visual, pero de poca duración. Por otro lado, estudios realizados por Bahrick (1984), demostraron que un material que se aprende bien y que se domina, se conserva casi intacto para toda la vida. Hermann Ebbinghaus (1885) demostró que la mayor parte del olvido ocurre en la primera hora después del aprendizaje y que por repetición el material aprendido se queda en la memoria para siempre. Miller (1956) estableció que la capacidad de almacenamiento en la mayoría de las personas a corto plazo es de 7 elementos + ó - 2. Mientras Shulman (1971,1972) afirmó que el almacenamiento a corto plazo no sólo codifica la información de entrada en fonética o acústica, sino que también la codifica en semántica. Al igual que Freud, Winograd y Killinger (1983) encontraron que pueden surgir recuerdos instantáneos de eventos traumáticos, cuando se presenta un acontecimiento de fuerte contenido emocional.

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