sábado, 6 de diciembre de 2014

¿De qué factores económicos depende el consumo?

El consumo puede verse afectado por varios factores. Estos son: la renta, los productos y los precios. Cuando un país cuenta con una renta mayor los ingresos aumentan, por lo que las sociedades, las familias y los individuos podrán consumir más. Pero, esta situación tiene sus vertientes. Cuando el consumidor ve un aumento en sus ingresos, sus hábitos o comportamientos de consumo pueden verse afectados. Esto quiere decir, si los ingresos son moderados o bajos, el consumidor se ve obligado a restringirse en sus compras, pero si por el contrario el ingreso aumenta la restricción puede desaparecer. Como por ejemplo, una persona con un ingreso moderado no puede,
en esos momentos, comprarse un televisor plano de 52 pulgadas, por lo que se compra uno de 20 pulgadas por su limitado ingreso. Entonces la renta del país aumenta, así como la del consumidor. Sus ingresos han aumentado y aunque no necesite el televisor de 52 pulgadas lo compra, porque su poder adquisitivo ha aumentado. De esta manera la persona se convierte en un consumidor de lujo, porque ahora puede comprar lo que antes sus ingresos no le permitían. Antes compraba lo que necesitaba, ahora compra lo que desea y satisface sus impulsos de comprar.

El segundo factor del que depende el consumo, es el precio. El precio puede determinar el gasto del consumidor. En este renglón hay que hacer una distinción entre los bienes o servicios necesarios y los no-necesarios. Tenemos bienes o servicios necesarios como la gasolina, los alimentos, los servicios de agua y energía eléctrica, que aunque el precio aumente no podemos dejar de adquirirlos. Estamos obligados a aceptar las fluctuaciones del precio aunque no estemos de acuerdo. Estos productos y servicios siempre estarán en demanda. Por otro lado, están los bienes y servicios que no son necesarios, los cuales dependiendo del precio pueden o no, ser atractivos para el consumidor. Estos bienes o servicios, como por ejemplo, gastos de peluquería, ropa, enseres eléctricos, etc. pueden ser elegidos a la mejor conveniencia del consumidor por el precio de oferta, aunque la elección redunde en la calidad del consumo. También se tiene la opción de obtener el bien o servicio, o no.

El tercer factor que puede determinar el consumo, es lo que hacemos con nuestro dinero. Tenemos la opción de elegir entre gastarlo consumiendo o ahorrarlo para una mejor inversión futura. Por otro lado, ¿qué incentiva a una persona a ahorrar? Cuando los bancos ofrecen buenos dividendos en forma de intereses por el ahorro, guardar el dinero en un banco es llamativo. Si a eso se le suma la incertidumbre en la economía, un aumento de precios en el mercado, y una devaluación del poder adquisitivo, el ahorrar se vuelve atractivo. En este renglón tal vez se pueda entender porque los intereses bancarios para el ahorro han bajado, para no incentivar el ahorro y sí el consumo, para de esta manera promover el crecimiento económico mediante el consumo.

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