martes, 30 de diciembre de 2014

Análisis crítico de investigación sobre el maltrato de ancianos

Un gran sector de la población que es muy vulnerable al maltrato lo es el de las personas de edad avanzada. Este es un problema creciente en muchas sociedades del mundo porque la población cada día es más vieja debido al aumento en las expectativas de vida. Cada día hay más personas en edad avanzada. El siguiente análisis crítico está basado en el tema de la investigación llevada a cabo a una población gerontológica específica en México. El título del artículo es Maltrato, abandono y negligencia en ancianos de una clínica de medicina familiar y un Hospital General de Ciudad de Méxicorealizado por los investigadores: Álvarez Martínez LG, Ponce Rosas ER, Landgrave Ibáñez S, Irigoyen Coria A, Buendía Suárez IA. La misma se basa en el maltrato, abandono y negligencia por familiares, cuidadores o extraños a las personas de edad avanzada. Un estudio investigativo de esta problemática es necesario para proteger y prevenir a esta población que por no conocer sus derechos, es víctima de maltrato.

En muchos casos estas víctimas están sometidas psicológicamente a ese maltrato. Se quiere decir con esto, que aunque saben que están siendo maltratadas en cualquier modalidad: física, psicológica, económica o de cualquier otra forma, permiten ese maltrato. Los ancianos que dependen de otras personas prefieren vivir en un ambiente de maltrato a ser abandonados definitivamente a su suerte. Para evitar este tipo de situación es importante llevar a cabo estudios que reflejen las realidades de esta comunidad para poderles ofrecer las herramientas necesarias para su protección y mejor calidad de vida.

En esta investigación se utilizó un método cualitativo, ya que una problemática como ésta es difícil de cuantificar. Esto es así porque los elementos o signos que presentan las personas, que indiquen algún tipo de maltrato, en muchos casos, es difícil de identificar. La población gerontológica sufre de muchos casos de maltrato, pero es una temática que en la mayoría de los casos, se queda en el seno de la familia. El anciano no tiene la oportunidad de cambiar su situación, si él mismo no expresa por lo que está pasando. Esta situación de silencio hace que un estudio de esta problemática sea difícil de llevar a cabo. De hecho, en el mismo estudio se admite que "hasta el día de hoy no existen reportes con cifras exactas de este problema social", porque era un problema al que no se le daba ninguna importancia, según dicen. Pero esto ha tenido que ir cambiando, actualmente este problema, catalogado como una enfermedad nueva, se encuentra dentro de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 10), por lo que ahora se le está dando más importancia.

En México, según la investigación, el tema del maltrato a personas ancianas es casi inexistente, hay poca información y el marco legal que protege a esta población es relativamente nuevo. Esto ha sido así porque el problema no está definido adecuadamente, detectarlo es complejo, ya que no hay instrumentos específicos que puedan medir o cuantificar el maltrato.  El único instrumento que ha sido útil para identificar el problema, es la entrevista al anciano o al cuidador. Por tal razón, en este estudio se escogió este instrumento por ser el más útil para identificar quiénes y de qué tipo de maltrato son víctimas las personas de edad avanzada. Una hipótesis que podría plantearse al tema es: que los pacientes ancianos cuidados por personas no familiares son más vulnerables al maltrato que los cuidados por familiares. Esto podría justificarse porque entre el anciano y un cuidador no familiar no existe ningún vínculo de amor o respeto que debería existir entre un anciano y un familiar.

El estudio realizado por profesores de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México es de tipo descriptivo, observacional y transversal. El mismo fue llevado a cabo con el propósito de identificar elementos que sugirieran maltrato, abandono y negligencia en pacientes ancianos de dos instituciones de salud pública de la Ciudad de México. La muestra escogida fue de 100 pacientes de una población de referencia de la Clínica de Medicina Familiar “Marina Nacional” del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) en ambos turnos; además, de las personas que acudieron al servicio de Urgencias Adultos del Hospital General Tacuba del ISSSTE. La muestra no probabilística fue de un registro de ancianos mayores de 65 años de edad que recibían servicios de gerontología y consulta externa. En este registro aparecen 5,727 personas inscritas. A todos los pacientes adultos mayores, participantes o no, se les entregó información con datos sobre sus derechos como adultos mayores.

Para este estudio se llevaron a cabo entrevistas entre los meses de febrero y abril de 2008 a las personas que voluntariamente y con capacidad mental para responder accedieron al estudio. En el estudio participaron 61 féminas y 39 varones, con una edad promedio de 75 años. La escolaridad en promedio era de 7.5 años. De los entrevistados 85 vivían con algún familiar y 39 de ellos contaban con un cuidador y de éstos, en 28 de los casos se trató de un familiar. Los criterios para participar en el estudio eran que debían ser mayores de 65 años con o sin patología adyacente; jubilados o trabajadores, que pudieran responder el cuestionario con o sin cuidador.

En el estudio se aplicó el “Elder Assessment Instrument”, instrumento aplicado cuando existe sospecha de maltrato en personas de edad avanzada, ya que no hay instrumentos con alta sensibilidad o especificidad para la detección de maltrato en el anciano, según se explica en el estudio. La entrevista tenía una duración promedio de 20 minutos. A los participantes se le tomaron en consideración los lineamientos éticos señalados en el reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud de México, la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial y la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos vigentes.

Un estudio como éste, donde las variables fueron en su totalidad cualitativas, se dificulta la determinación de si existe maltrato o no. Esto se debe en parte a la falta de conocimiento del problema que existe, a la falta de registros que detecten el maltrato, a todas las vertientes de maltrato que pueden existir, a las diferencias de criterios que pueden existir entre los profesionales que atienden a esta población específica y al temor del propio anciano de reconocer el problema. A pesar de estos inconvenientes el estudio arrojó resultados que pueden ayudar a los profesionales que intervienen con esta población a entender mejor el problema y reconocerlo para poder ofrecer las ayudas necesarias para su protección y el reconocimiento de sus derechos.

Los resultados que el estudio arrojó evidenció maltrato, abandono y negligencia en 73 de los 100 ancianos entrevistados, predominando la negligencia psico/emocional y el abandono, siendo las mujeres las que lo sufrían con más frecuencia. Esto verdaderamente es una cifra alarmante comparado con el 35% que ya había sido reportada en México anteriormente. Si esto es el reflejo de toda la población mexicana, y tal vez mundial, un 73 % de ancianos maltratados, significa que existe un problema social de gravedad significativa. Claro, es importante señalar que la muestra es mínima comparada con la cantidad de personas de edad avanzada. Pero de todos modos es un indicativo de la salud de una sociedad y un problema que va a prevalecer, por lo difícil que es detectar el problema por no estar claramente definido y por la falta de instrumentos para medir o cuantificar el maltrato en personas de edad avanzada.

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